viernes, 28 de octubre de 2016

MAS PLOMO EN SANGRE, MENOS RIQUEZA EN LOS BOLSILLOS.

La ciudad de Cerro de Pasco está considerada como una las ciudades más críticas del país, respecto a daño ambiental ocasionado por la minería desordenada que existe en nuestra ciudad  ,frente a lo cual es urgente asumir responsabilidades y no continuar en la indiferencia y conducta pasiva que muestran las autoridades de los gobiernos locales. Programas de Manejo y Adecuación Ambiental (PAMAS) que  no se cumplen porque no hay fiscalización gubernamental ni participación ciudadana.
Inversiones mineras no han significado progreso ni desarrollo social pero sí aumento de la pobreza y toda clase de lacras sociales
Desde que la minería fue definida como actividad económica, se ha constituido como una fuente de recursos para su desarrollo, sin embargo los habitantes de Cerro de Pasco han empezado a pensar seriamente en el costo social, ambiental y de salud que generan los sistemas de explotación y transformación de los recursos mineros no renovables, no sólo por destruir la tierra, sino especialmente por la gran cantidad de desmontes, relaves, gases tóxicos, polvos, aguas ácidas y otros..
En los distritos de Chaupimarca, Yanacancha, Simón Bolívar, Tinyahuarco, Huayllay y Yarusyacán, actualmente vienen operando doce empresas mineras y siete plantas de beneficio mineral, todas ellas producen una gran diversidad de agentes contaminantes sumado a esto hay que agregar la carencia de servicios básicos (agua, desagüe), y los servicios de saneamiento y limpieza que  no son asumidos de manera prioritaria por las autoridades locales y comunales.
Si bien es cierto que la minería como actividad económica es significativa para el país, lamentablemente no lo es socialmente. la actividad del trabajador minero se ha desarrollado en un ambiente signado por enfermedades ocupacionales, deterioro de las relaciones sociales, y principalmente la pérdida de la identidad.


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