La ciudad de Cerro de Pasco está
considerada como una las ciudades más críticas del país, respecto a daño
ambiental ocasionado por la minería desordenada que existe en nuestra ciudad ,frente a lo cual es urgente asumir
responsabilidades y no continuar en la indiferencia y conducta pasiva que
muestran las autoridades de los gobiernos locales. Programas de Manejo y
Adecuación Ambiental (PAMAS) que no se
cumplen porque no hay fiscalización gubernamental ni participación ciudadana.
Inversiones mineras no han
significado progreso ni desarrollo social pero sí aumento de la pobreza y toda
clase de lacras sociales
Desde que la minería fue definida como actividad
económica, se ha constituido como una fuente de recursos para su desarrollo,
sin embargo los habitantes de Cerro de Pasco han empezado a pensar seriamente
en el costo social, ambiental y de salud que generan los sistemas de
explotación y transformación de los recursos mineros no renovables, no sólo por
destruir la tierra, sino especialmente por la gran cantidad de desmontes,
relaves, gases tóxicos, polvos,
aguas ácidas y otros..
En los distritos de Chaupimarca, Yanacancha, Simón
Bolívar, Tinyahuarco, Huayllay y Yarusyacán, actualmente vienen operando doce
empresas mineras y siete plantas de beneficio mineral, todas ellas producen una
gran diversidad de agentes contaminantes sumado a esto hay que agregar la
carencia de servicios básicos (agua, desagüe), y los servicios de saneamiento y
limpieza que no son asumidos de manera
prioritaria por las autoridades locales y comunales.
Si bien es cierto que la minería como actividad
económica es significativa para el país, lamentablemente no lo es socialmente.
la actividad del trabajador minero se ha desarrollado en un ambiente signado
por enfermedades ocupacionales, deterioro de las relaciones sociales, y
principalmente la pérdida de la identidad.
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